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Club Atlético Talleres

HUGO LAMANNA

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Fue un gran goleador. Un precursor de shoteadores que está inamovible en la galería de los hombres efectivos de nuestro fútbol. Alto, fornido, atlético, con su 1,85m de alto, 81 kilos de peso; algún cronista de la época dijo que parecía un “atleta bárbaro” en el sentido más histórico y documental de la palabra. Y así era Lamanna, que a los 14 años ya rechazaba fuerte en la zaga de la quinta de Talleres. De ahí a fue a la cuarta y en 1927 lo probaron como centroforward en primera. Ese día, convirtió dos goles que posibilitaron un empate con Estudiantes. Ahí se consagró y arrancó desde allí su verdadera personalidad futbolística. Formado al lado de Zubizarreta, insider preparador de juego y preparador de juego y dribleador por excelencia, Lamanna hizo su estilo a la espera de la pelota y trabajada para patear y hacer el gol, ya madurado por su compañero. Esa era su táctica y su hábito de juego. Y así fue ya para siempre, en más o en menos, su tipificación futbolísitica.

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Fue un gran goleador. Un precursor de shoteadores que está inamovible en la galería de los hombres efectivos de nuestro fútbol. Alto, fornido, atlético, con su 1,85m de alto, 81 kilos de peso; algún cronista de la época dijo que parecía un “atleta bárbaro” en el sentido más histórico y documental de la palabra. Y así era Lamanna, que a los 14 años ya rechazaba fuerte en la zaga de la quinta de Talleres. De ahí a fue a la cuarta y en 1927 lo probaron como centroforward en primera. Ese día, convirtió dos goles que posibilitaron un empate con Estudiantes. Ahí se consagró y arrancó desde allí su verdadera personalidad futbolística. Formado al lado de Zubizarreta, insider preparador de juego y preparador de juego y dribleador por excelencia, Lamanna hizo su estilo a la espera de la pelota y trabajada para patear y hacer el gol, ya madurado por su compañero. Esa era su táctica y su hábito de juego. Y así fue ya para siempre, en más o en menos, su tipificación futbolísitica.

 

No hay duda de que, en el feliz ensamble con su insider radicaba mucho del prestigio de goleador de Hugo Lamanna. Pero que tenía aptitudes bien propias, tampoco hay duda y lo probó en una actuación posterior en Independiente tras de la cual viajó a Brasil, contratado por Vasco da Gama de Río. Allá fue consagrado como el mejor centroforward de la temporada de 1934 que actuaba en la capital carioca, y su fama repercutió en Buenos Aires como un mensaje y una llamada de atención.

 

Había jugado en Talleres siendo scorer. La aparición de Bernabé Ferreyra en River Plate y la fama que cobró determinó en los dirigentes la búsqueda de cañoneros. Lamanna fue contratado por una elevada cantidad.

 

Click en la imagen para ampliar

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Lamanna, Hugo


Centrodelantero. Nació en Buenos Aires  el 3 de Marzo de 1913.
Vivía en Remedios de Escalada, en la calle Roca entre Melo y Lafinur.
En Talleres desde el período amateur.Ya era titular en el equipo de 1928. En el torneo de 1930, señaló 30 tantos. Con la llegada del Profesionalismo, disputó en 1931, 22 partidos (18 en su posición habitual, y otros 4 encuentros como puntero derecho) en los que marcó 10 goles. Para 1932, tuvo un desempeño extraordinario, al convertir 24 tantos en 27 encuentros, siendo el segundo goleador del Torneo, junto a Francisco Varallo y detrás de Bernabé Ferreira, a pesar de haber comenzado a jugar recién en la séptima fecha. Su gran performance, motivó el interés de Independiente que en 1933  le pagó  a Talleres  20.380,06 pesos por su pase.
Ese año jugó en el equipo de Avellaneda y marcó 19  goles.

 

Se fue a jugar a Brasil, al Vasco Da Gama de Río de Janeiro y en 1935 regresó a Talleres. En la primera rueda jugó un solo encuentro y marcó 2 goles. Para la segunda parte del Torneo de ese año, retomó su habitual eficacia goleadora, al convertir 9 tantos en 11 partidos. En 1936, Talleres consiguió que Independiente, dueño del pase del centrodelantero, lo habilitara a desempeñarse con la camiseta albirroja, sin embargo, no disputó ningún encuentro, ya que retornó a Brasil.

 

En 1937, volvió a Argentina para jugar en  Vélez Sarsfield. Luego prosiguió su carrera con éxito en Francia,desempeñándose en el Stade Français de París, y en la temporada de 1940/1941, jugó en el Racing Club de París. Después pasó a Italia, disputando los torneos de 1941/1942, 1942/ 1943 y 1944 para el Atalanta. En 1946/1947 estuvo en Ausonia La Spezia.

 

Como director técnico, condujo a los equipos de Frosinone (1948/49), Leche (1949/50), Como (1950/1951), Monza (1951/52), y desde 1953 a 1960, estuvo en Como.

 

Falleció el 11 de Octubre de 1991 en Rapallo, Génova.

 

Su campaña en canchas argentinas comprende 88 partidos en los que anotó 70 goles.  En Talleres participó - durante el profesionalismo - de 64 partidos y marcó 45 goles. Es el máximo artillero de Talleres en Primera división, sin contar los encuentros y los tantos marcados entre 1927 y 1930.

 

 

Lamanna y su amor por Talleres
Revista La Cancha – nº 412 – 18 de abril de 1936.

 

LAMANNA NO PIENSA MOVERSE DE TALLERES

Era back. Lo pasaron de centro forward e hizo dos tantos. Fue una acertada de Juan Nelusco Perinetti, y desde ese momento quedó convertido en delantero.
“Usted es ligero, tiene shot, buen físico y sabe cabecear. Son condiciones para extraer un scorer”, le dijo Juan Nelusco Perinetti, aquel famoso winger más recordado por "La Llorona”. Y Lamanna pasó al centro teniendo 17 años.
La entidad de Remedios de Escalada iba mal en 1928, y con ese cambio consiguió en tres encuentros –que eran los que faltaban para terminar el certamen- nada menos que cinco puntos, contra rivales de consideración y siendo obtenidos todos los tantos por Hugo Lamanna... Por un capricho, y pensando en un futuro rosado, se fue a Junín en 1929, y volvió al año siguiente por causa del servicio militar. Reapareció en Talleres contra Argentino de Quilmes e hizo los dos goles del match.
En noviembre de 1932 pasó a Independiente, y debutó en las filas rojas en 1933. Después lo suspendieron, y entonces fue a Brasil, donde jugó once meses por el Vasco da Gama.


- Tenía una propuesta del Lazio que se perdió. Volvieron a verme los del Bologna, y cuando me iba a ir, resultó que se declaró la guerra...
Me observa y sonríe:
- De un lado fue un bien, porque después me solicitaron los de Talleres a Independiente y éstos accedieron, pudiendo yo verme otra vez con la querida casaquilla albirroja... Reaparecí en Talleres contra Boca Juniors, y empatamos dos a dos. Hice los dos goles. A mí me pusieron de cábala, porque tengo la suerte de que siempre le he hecho tantos a los xeneixes. En Brasil, jugando para el Vasco, les hice cuatro...Espero que me concedan la transferencia para seguir fiel a Talleres, a quien aprendí a querer desde las divisiones inferiores.
Por ahora sólo tengo un pensamiento, y es continuar siendo de utilidad a mi querido Talleres.
Hugo Lamanna, el cañonero codiciado, es un fiel admirador de los albirrojos de Remedios de Escalada. Desprecia las primas fabulosas que ofrecen los italianos, porque prefiere el calor de hogar que reina en Talleres. Sus sencillas palabras atestiguan ese cariño, que lleva pegado en el alma:
Nací en Remedios de Escalada, y mi primer club fue Talleres. Por eso lo tengo tan metido en el corazón...

 

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Timote y Manuel Castro - Remedios de Escalada - Buenos Aires
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